Granada se encuentra a dos horas de Villa Damara. Pocas ciudades tienen un pasado cultural tan rico como esta. Prueba de ello son los numerosos monumentos y el ambiente que se respira a diario en la ciudad. En primer lugar, se puede visitar la Alhambra y el Generalife, con sus magníficos jardines. Puede reservar sus entradas aquí. Desde la Torre de la Vela hasta la Silla del Moro se extiende una inmensa zona desde la que se disfruta de unas vistas magníficas de la ciudad y sus alrededores: el Patio de los Leones, los Jardines de Lindaraja, el Salón de los Embajadores, el Patio de los Arrayanes, el Palacio de Carlos V, la Puerta de la Justicia. El centro de la ciudad es testimonio de un pasado renacentista y barroco, así como de numerosas influencias árabes. Así, destaca la gran catedral renacentista con la Capilla Real gótica, donde se encuentran las tumbas de los monarcas católicos, así como una gran galería de arte. No muy lejos de allí se encuentran vestigios de un pasado árabe: la Madraza, la antigua universidad árabe, la Alcaicería, el mercado pequeño, y el Corral del Carbón, el mercado antiguo. Desde la catedral hasta el Monasterio de San Jerónimo, otro gran edificio renacentista, se pueden encontrar algunas iglesias barrocas, como las de San Juan de Dios, San Justo y Pastor, así como algunos palacios. Además, la Cartuja, la apoteosis del periodo barroco, merece sin duda una visita. Otros lugares de interés son los fragmentos bien conservados de la antigua muralla y los cármenes (villas con hermosos jardines), que se mantienen en buen estado. Una de las calles más bonitas de Andalucía es, sin duda, la Carrera del Darro: por un lado discurre el río y por el otro se alzan palacios que albergan el museo arqueológico, la Casa del Castril y las termas árabes, así como iglesias como la de San Pedro. La calle conduce a la Plaza Nueva, donde se encuentran la Chancillería y la elegante torre morisca de Santa Ana. La calle Elvira, con sus tiendas de antigüedades, y la Plaza de Bib-Rambla, con sus numerosos quioscos, también merecen una visita. Además, hay monasterios y conventos, como el de Santa Paula y el de Santa Isabel la Real, y museos como la Casa Museo de Manuel de Falla. Más al norte se encuentra la Sierra Nevada, donde se pueden practicar deportes de invierno de diciembre a mayo. En esta sierra se encuentra la montaña más alta de la Península Ibérica, el Mulhacén.